El espíritu de Baraguá en la Medicina cubana

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

El espíritu de Baraguá en la medicina cubana

 

The spirit of Baraguá in Cuban medicine

 

 

Raúl Quevedo Pérez, Thaimy Valero Gallardo

Facultad de Ciencias Médicas "Manuel Fajardo". Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. La Habana, Cuba.

 

 


RESUMEN

Introducción: Baraguá representa la intransigencia revolucionaria del pueblo cubano y en este hecho se demostraron muchos de los valores humanos que siguen hoy los médicos cubanos en su diaria labor.
Objetivos: caracterizar el contexto histórico de la Protesta de Baraguá y explicar su influencia en la labor de los médicos cubanos en la actualidad, utilizándose el método lógico-histórico y analítico-sintético.
Métodos: se emplearon los métodos histórico-lógico y analítico-sintético para analizar los documentos y bibliografías sobre el tema.
Resultados: se presenta un acercamiento a la vigencia que tuvo, tiene y tendrá el pensamiento y accionar de Antonio Maceo, junto a los patriotas que lo acompañaron, en el 138 aniversario de la Protesta de Baraguá. La contribución de su pensamiento revolucionario, como fuente inagotable de lecciones, revive el principio de que el futuro de la patria cubana será un eterno Baraguá que incluye el destino de nuestra práctica médica cotidiana
Conclusiones: los médicos cubanos honran el ejemplo de Antonio Maceo, cumplen con su labor diaria y las disímiles tareas que en materia de internacionalismo les son otorgadas. La disciplina, preparación y constancia de los trabajadores de la salud cubanos, unidos a sus principios de solidaridad, humanismo, valor y compromiso son el legado de los patriotas que como en Baraguá, hicieron frente a las injusticias hacia la patria cubana.

Palabras clave: Protesta de Baraguá; médicos cubanos; Antonio Maceo.


ABSTRACT

Introduction: Baraguá represents the revolutionary intransigence of the Cuban people, and in this event they showed many of the human values ​​that today the Cuban doctors follow in their daily work.
Objectives: To characterize the historical context of the Protest of Baraguá and to explain its influence on the work of Cuban doctors today, using the logical-historical and analytical-synthetic method.
Methods: Historical-logical and analytical-synthetic methods were used to analyze documents and bibliography on the subject.
Results: An approach to the validity that the thought and action of Antonio Maceo have had, have and will have, along with those of the patriots who accompanied him, on the 138th anniversary of the Protest of Baraguá. The contribution of his revolutionary thought, as an inexhaustible source of lessons, revives the principle that the future of the Cuban fatherland will be an eternal Baraguá that includes the fate of our daily medical practice.
Conclusions: Cuban doctors honor the example of Antonio Maceo, fulfill their daily work and the different tasks oriented in the field of internationalism. The discipline, training and perseverance of Cuban health workers, together with their principles of solidarity, humanism, courage and commitment, are the legacy of the patriots who, as in Baraguá, faced injustice against the Cuban homeland.

Key words: Protest of Baraguá; cuban doctors; Antonio Maceo.


 

 

INTRODUCCIÓN

La Protesta de Baraguá fue la respuesta de los patriotas cubanos en la zona oriental del país, un 15 de marzo de 1878, ante lo pactado en el Zanjón por los españoles con sus compañeros de lucha en Las Villas y Camagüey el 10 de febrero del propio año. Dicho documento, proponía una paz sin independencia ni abolición de la esclavitud, principios contrarios a los objetivos de la rebelión independentista iniciada el 10 de octubre de 1868. Es por esta razón, que el general Antonio Maceo solicita una entrevista con el general español Arsenio Martínez Campos, para discutir los términos del pacto y exponer el desacuerdo de los combatientes orientales con el indigno convenio.

En Baraguá se salvó el honor y la dignidad de todos los cubanos hace 138 años. Si se habla en Cuba de una sola revolución es porque Baraguá dio continuidad a un proceso que culminó con la plena soberanía de nuestra isla. Ese gesto, que inmortalizó un principio: no claudicar, no hacer concesiones; demostró que no hay arma capaz de rendir a un pueblo cuando está en juego su existencia como nación.

Este hecho histórico ha sido abordado con frecuencia por la historiografía nacional, aunque no genera polémicas en sus estudios, pues se ha caracterizado por una repetición positivista 1 de la versión más acertada. Entonces proponemos un acercamiento a la siguiente interrogante: ¿Cómo se manifiesta el espíritu de Baraguá en el ejercicio de la medicina cubana actual?

La historia de Cuba, se inspira en las mejores tradiciones de lucha de un pueblo, que desde que surgió como nación no se resigna a la paz sin independencia. El ejemplo inmortal de Antonio Maceo en los Mangos de Baraguá ha prevalecido en el accionar diario de los hospitales, centros de estudio e investigación, policlínicos y otros. En el trabajo tesonero y abnegado, muchas veces anónimo, de miles de hombres y mujeres de este sector que no se resignan a claudicar ante la más férrea guerra económica que pueblo alguno haya enfrentado en la historia de la humanidad.

Se proponen como objetivos caracterizar el contexto histórico de la Protesta de Baraguá y explicar su influencia en la labor de los médicos cubanos en la actualidad.

 

MÉTODOS

En este trabajo se empleó el método lógico-histórico para la obtención de conocimientos.

El método histórico presupuso el estudio detallado de los antecedentes, causas y condiciones históricas en que surgió y se desarrolló un objeto o proceso determinado, y el método lógico representó la investigación de lo general, de lo que se repitió en el desarrollo del objeto y despojó su historia de los elementos secundarios, superficiales e irrelevantes. En cuanto al analítico-sintético hay que explicar que aunque el análisis y la síntesis son diferentes, no actuaron de manera separada, ellos constituyeron una unidad concebida como método del conocimiento científico. El análisis permitió la separación material o mental del objeto de investigación en sus partes integrantes con el propósito de descubrir los elementos esenciales que lo conformaban. La síntesis se basó en la integración material o mental de los elementos y nexos esenciales de los objetos con el fin de fijar las cualidades y rasgos principales inherentes al objeto.

 

RESULTADOS

El pensamiento de Antonio Maceo se mantuvo vigente en las actividades científicas de los médicos cubanos.

El compromiso de los trabajadores cubanos de la salud en cualquiera de sus esferas demostró la continuidad en la estirpe de los héroes de Baraguá.

 

DISCUSIÓN

La Protesta de Baraguá fue un hecho político trascendental en la Historia de Cuba. La valentía oportuna y la firmeza de principios que sustentó, consolidaron el pensamiento revolucionario cubano en los momentos de una profunda crisis moral aprovechada por las fuerzas españolas. Con aquel hecho, se reafirmaron los objetivos básicos de la rebeldía nacional comenzada en 1868 por Carlos Manuel de Céspedes y que continúa hoy el pueblo cubano en la actualización del modelo económico social socialista de la Revolución.

La actitud de rechazo al Pacto del Zanjón demostrada por los patriotas de la zona oriental del país responde a realidades propias del desarrollo de la guerra en esa región. Su máximo jefe, Antonio Maceo, se había convertido en la figura más radical en cuanto a ideología, era el primer cubano mestizo que ostentaba el grado de Mayor General, su disciplina y obediencia a los poderes máximos de la revolución le habían ganado una autoridad indiscutible en el territorio. Las huestes de la zona señalada se caracterizaban por su coherencia clasista. Los soldados mambises de la División Cuba constituían la tropa más aguerrida, disciplinada y cohesionada de los combatientes cubanos en ese momento. Mantenían un empuje ofensivo de primer orden, por lo que en los meses de enero y febrero de 1878, obtuvieron victorias relevantes frente a las tropas colonialistas. Por otro lado, las condiciones del terreno de operaciones (altas montañas, bosques intrincados, pocos accesos y escasísima población urbana), favorecían la falta de comunicación con sus colegas de la zona central.2 Es por estas razones que los mambises de esta región acogen con asombro lo pactado por sus compañeros de lucha y deciden reunirse con el general español a cargo.

Lo primero que se tiene que puntualizar es que el hombre que solicita y se entrevista con el General español Arsenio Martínez Campos en los Mangos de Baraguá, era un hombre con un alto sentido del cumplimiento del deber y de una conducta guiada por elevados principios éticos. La conciencia revolucionaria radicalizada, demostrada en ese viril acto, no fue un gesto de vanidad o quijotada de quien pretendía demostrar que para hacer la paz en Cuba se tenía que contar con él. Sabía con sobradas convicciones y argumentos qué quería y cuáles eran los verdaderos móviles de la campaña pacificadora española. Los síntomas de esa enfermedad estaban claros, el cuadro clínico de los revolucionarios también, el tratamiento y complemento ideológico para su solución no podía ser otro: la unidad como principio para salvar la revolución de Yara.

Es por eso que los médicos revolucionarios también tuvieron su representación en este hecho. Fernando Figueredo3 narra que antes de concluir la primera quincena de marzo ya se reunían alrededor de Maceo numerosos oficiales con distintos grados militares, entre ellos los doctores Félix Figueredo, Brioso y Rosas.4 De los dos últimos no se ha podido comprobar que fueran graduados en Medicina, pero sí parece cierta su condición de sanitarios eficientes. De la lealtad de los sanitarios a la causa de la independencia patria dice mucho la presencia de ambos en la Protesta de Baraguá junto a su inmortal jefe.5

Por su parte, Félix Figueredo realizó sus estudios de Medicina en las Universidades de Barcelona, Madrid y Cádiz. Se involucró en las acciones conspirativas de las logias masónicas y se incorporó a la Guerra de 1868. Fue coronel y brigadier del Ejército Libertador. También ocupó el cargo de jefe de Sanidad del Estado Mayor del Ejército de Oriente. Táctico por excelencia en la guerra, su inteligencia fue aprovechada para el desenvolvimiento de las acciones militares y siempre figuró en la primera línea de la dirigencia en la contienda. Se destacó en la atención a los enfermos y heridos en el campo de batalla. Era médico y amigo entrañable de Maceo. Participó de manera destacada y polémica en los arduos momentos políticos de la guerra, como el que se aborda en este artículo.

En New York, donde se encontraba como emigrado revolucionario, el doctor Federico Gálvez Alfonso, una de las figuras más importantes de la cirugía cubana de la época. Al conocer la Protesta de Baraguá, integró el comité designado en la convención popular celebrada el 3 de marzo de 1878 para unificar la emigración, apoyar a los protestantes y su voz fue de las que más exaltó la posición adoptada por el general Maceo.

Antonio Maceo no tenía con ello ninguna ambición personal, ni la vanidad de alguien que se pretendía inmolar por honor u orgullo propio, de ser así, no constituyera su desprendido acto de amor patrio, un paradigma que trasciende para perpetuarse en el quehacer del ejército de batas blancas, revolucionarios de Cuba en América Latina y el Caribe, por no decir del mundo.

A favor de esta tesis, obra el razonamiento que le hiciera el general Maceo al enterarse de que el general Gómez acataba el acuerdo del Centro y su confirmación por las fuerzas insurrectas del Camagüey. El general Gómez sabe mejor que yo -le decía al doctor Félix Figueredo- que cuando el general Martínez Campos propone un acuerdo de paz es porque está convencido de que no puede vencernos por las armas.6

Otro elemento a tenerse en cuenta es que en Baraguá no se improvisa nada, todo lo planifica, lo que se tenía que decir, en qué momento y quién lo diría. La única improvisaciónfue el cubanísimo: "muchachos el 23 se rompe el corojo",7 tras lo único acordado, romper las hostilidades ocho días después. Percibir lo acontecido en Baraguá como algo improvisado, que pueda dejar espacio a la interpretación de una decisión irresponsable de un líder que arrastra a un número considerable de patriotas al suicidio seguro, sería una broma de mal gusto, carente de fundamentos lógicos y veraces, así como un incorrecto análisis político e ideológico de lo que en honor a la verdad histórica allí tuvo lugar.

Pretendió cambiar lo que tenía que ser cambiado, con sentido de las condiciones históricas presentes en esos momentos concretos y que su generación, la generación del 68, no se resignaba a dejar inconclusa. Las generaciones presentes hubieran asumido igual que ellos su compromiso histórico como lo hacen hoy en el sector de la salud pública. Tenía razón el líder histórico de nuestra revolución cuando expresaba: ¡Nosotros entonces habríamos sido como ellos, ellos hoy habrían sido como nosotros!8

Los médicos cubanos lo cumplen hoy salvando vidas y previenen enfermedades en los lugares más apartados del país y fuera de él. Trabajan en los lugares más abruptos como los soldados, que en los puntos de peligro o frente al enemigo "enfermedad", montan guardia para defender la salud de su Revolución. Lo confirman con todo el humanismo que producen sus hazañas a nivel internacional, inmortalizando a Cuba, como en Baraguá, en el pináculo de su gloria. Lo demuestran gota de sudor tras gota de sudor, producen en los centros de investigación científica lo necesario para hacer inoperable la conflagración económica que por más de 50 años impone el imperialismo norteamericano y sus lacayos en su afán de tratar de rendirnos por hambre y enfermedades.

Maceo mostró su elevada madurez ideológica no insistiendo en lo personal en la abolición de la esclavitud, dada su condición de mulato libre. Fue Manuel (Titá) Calvar quien demandó de manera agresiva del jefe español, la libertad de los esclavos no presentes en las filas mambisas, haciéndose realidad una de las tareas históricas de la Guerra Grande. La intervención del doctor y brigadier Félix Figueredo, serena pero firme, evitó males mayores en aquella discusión. Aprovechó la oportunidad para criticar duramente la conducta de España en sus pactos con Inglaterra sobre la esclavitud.

Como celoso cuidador de la jerarquía militar, Maceo comprendió de forma cabal que los generales Calvar y Figueredo, tanto por su antigüedad dentro de la revolución (ambos eran hombres del 68), como por su grado militar, tenían pleno derecho a expresar sus opiniones, sin descontar que los dos habían sido, años atrás, superiores jerárquicos de Maceo. Por otra parte, resulta de especial significación que la defensa programática de la abolición la realizase un oficial blanco, no negro o mulato, lo que a los ojos de los españoles tenía indiscutiblemente mayor validez.9

No se puede obviar que tratar el problema negro, llevándolo a la polémica de esa conferencia, adquirió una magnitud sin precedente en ese momento histórico. Aquel era, sin lugar a dudas, el problema social más importante de la época, desde ese punto de vista, la más justa demanda de los revolucionarios en armas. Los protestantes dejaban claro su desprecio por la esclavitud, las desigualdades sociales y en lo fundamental, por el color de la piel. Los médicos cubanos en África y Haití, en las nuevas condiciones históricas, le están dando continuidad a esa obra y a ese ejemplo inmortal.

Después de analizar y conocer bien el contenido y consecuencias del documento, refrendó jurídicamente la protesta oriental en representación de los cubanos, con la redacción de una nueva constitución: La Constitución de Baraguá. El doctor Félix Figueredo integró el grupo de trabajo que redactó dicha constitución. Nacida en plena manigua, se componía de seis artículos que reflejaban la experiencia histórica del mambisado. Destaca entre sus bases el que no podría firmarse una paz sin independencia, sin el consentimiento expreso del pueblo.

No se puede ignorar la conducta y el ejemplo personal de Maceo en su más alta manifestación íntegra, limpia de discordias, divisiones, indisciplinas y sediciones en aquellas circunstancias. Su ejemplo, en todos los aspectos, se convirtió en una doctrina, en una guía incuestionable y verdadera motivación para las nuevas generaciones de médicos, con inteligencia y valentía en plena ofensiva. Tal como lo practican nuestros dignos galenos en los más intrincados lugares del planeta, por solo señalar su desprendido humanismo internacionalista a expensas de sus propias vidas en la lucha contra el ébola.

 

CONSIDERACIONES FINALES

El paradigma de Baraguá ha seguido siendo fuente de inspiración de los revolucionarios cubanos en cada momento e hitos de nuestra historia. Un eterno Baraguá es lo que fuimos y seremos en materia de salud como derecho del pueblo.

Los médicos cubanos honran el ejemplo de Antonio Maceo, cumplen con su labor diaria y las disímiles tareas que en materia de internacionalismo les son otorgadas.

La disciplina, preparación y constancia de los trabajadores de la salud cubanos, unidos a sus principios de solidaridad, humanismo, valor y compromiso son el legado de los patriotas que como en Baraguá hicieron frente a las injusticias hacia la patria cubana.


CONFLICTO DE INTERESES

No presentan conflicto de intereses.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Aparicio R. Hombradía de Antonio Maceo. La Habana: UNEAC; 1974.

2. Loyola O. La intransigencia revolucionaria de las masas populares: la Protesta de Baraguá. En: Historia de Cuba II. La Habana: Ministerio de Educación Superior; 1989.

3. Figueredo Socarrás F. Patriota cubano, que participó en la guerra de los diez años y presenció la Protesta de Baraguá. Su relato ha sido y es el más recurrido como fuente primaria y básica para referir lo acontecido allí por parte de los historiadores. Instituto del Libro; 1968.

4. Figueredo Socarrás F. La Revolución de Yara (1868-1878). La Habana: Instituto del Libro; 1968. p. 264.

5. Delgado García G. El general Antonio Maceo y los médicos mambises. La Habana: Cuaderno de Historia; 1997. p. 82.

6. Colectivo de autores. Síntesis histórica provincial de Santiago. La Habana: Editora Historia; 2011.

7. Figueredo Socarrás F. La Revolución de Yara (1868-1878). La Habana: Instituto del Libro; 1968. p. 271.

8. Castro Ruz F. Discurso pronunciado en el acto celebrado en la escalinata de la Universidad de La Habana honrando a los mártires del 13 de marzo. La Habana: Departamento de versiones taquigráficas del gobierno revolucionario; marzo de 1965.

9. Loyola O. La intransigencia revolucionaria de las masas populares: la Protesta de Baraguá. La Habana: Ministerio de Educación Superior; 1989.

 

 

Recibido: 10 de junio de 2016.
Aprobado: 10 de julio de 2016.

 

 

Raúl Quevedo Pérez. Facultad de Ciencias Médicas "Manuel Fajardo". Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. La Habana, Cuba.
Correo electrónico: rquevedop@infomed.sld.cu





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