Autoevaluación institucional con fines de acreditación en las Instituciones de Educación Superior de América Latina

ARTICULO DE REVISION

 

Autoevaluación institucional con fines de acreditación en las Instituciones de Educación Superior de América Latina

 

Institutional self-evaluation for accreditation purposes in Higher Education Institutions of Latin America

 

 

Ximena Guillén VivasI, José Luis Almuiñas RiveroII, Judith Galarza LópezII, Lyla Alarcón Ramirez Mg.I, Katty Loor ÁvilaI , Marcos Gallegos MacíasI

I Universidad San Gregorio de Portoviejo. Ecuador.
II Universidad de La Habana. Centro de Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES). Cuba.

 

 


RESUMEN

Introducción: La autoevaluación institucional con fines de acreditación en las Instituciones de Educación Superior de América Latina es una de las estrategias más reconocidas para la gestión de la calidad en el ámbito universitario. Su adecuada fundamentación y concepción es decisiva para generar la capacidad de respuesta institucional necesaria para enfrentar los desafíos actuales de la educación superior.
Objetivos: Caracterizar las principales tendencias y retos de la calidad y particularidades que tipifican los procesos de la autoevaluación institucional con fines de acreditación.
Métodos: Para cumplir los fines propuestos se realizó una revisión sistemática de fuentes bibliográficas y documentos obtenidos de una búsqueda en Google Académico y SciELO a partir de palabras clave definidas por los autores que abarcó el periodo 2000-2017. Se seleccionaron 38 documentos que incluyeron normativas y estudios clásicos vinculados a la temática. El análisis de contenido de los documentos seleccionados permitió identificar las principales tendencias emergentes que fueron valoradas críticamente con base en la experticia de los autores.
Resultados. El estudio permitió identificar los retos que enfrenta la gestión del proceso de autoevaluación con fines de acreditación, así como sus características esenciales. Se precisaron los desafíos a enfrentar por las Instituciones de Educación Superior en el ámbito de la autoevaluación institucional con fines de acreditación y se reflexiona acerca de la necesidad de que los sistemas de dirección de éstas estén orientadas a lograr una exitosa gestión de calidad.

Palabras clave: Autoevaluación, acreditación universitaria, evaluación institucional.


 

INTRODUCCIÓN

Las Instituciones de Educación Superior (IES) latinoamericanas, en las condiciones actuales, deben ser capaces de enfrentar los desafíos consustanciales al impacto negativo que, sobre la humanidad, tiene la globalización neoliberal y aprovechar también las oportunidades que existen para su desarrollo. Por ello, el mejoramiento de la gestión de los procesos universitarios se convierte en una de sus mayores fortalezas; de ahí, que las acciones promotoras y generadoras de su calidad son de alta prioridad.

La acreditación en las IES de la región es una de las estrategias evaluativas más reconocidas para el aseguramiento de la calidad. Sin lugar a duda, un lugar esencial lo ocupa el proceso de autoevaluación y su gestión, lo que exige una adecuada fundamentación, concepción y modo de llevar a cabo su planificación, organización, ejecución y control, para contribuir al aumento de la capacidad de respuesta institucional ante los nuevos desafíos que enfrenta la educación superior.

Para ello se definió como objetivo, caracterizar las principales tendencias y retos de la calidad y particularidades que tipifican los procesos de la autoevaluación institucional con fines de acreditación.

 

MÉTODOS

Se realizó una revisión sistemática de fuentes bibliográficas mediante una exploración exhaustiva y crítica de los documentos seleccionados fundamentada en la experticia de los autores en el tema objeto de estudio.

Se revisaron fuentes bibliográficas publicadas en el periodo 2000 al 2017, que incluyó documentos de autores considerados clásicos en el tema estudiado aun cuando hubieran sido publicados en etapas anteriores.

En una primera etapa se identificaron 63 documentos que cumplían los requisitos de inclusión, por lo que fueron preseleccionados. Se realizó un primer análisis de contenido básico en una lectura preliminar que permitió validar el cumplimiento de los criterios de inclusión para cada uno de los artículos. Este proceso permitió seleccionar 38 artículos que se constituyeron en el objeto de un segundo análisis de contenido más exhaustivo, a partir del cual se precisaron los contenidos emergentes prioritarios, sustentados en el criterio definido por la experticia de los autores.

Criterios de inclusión: Artículos científicos publicados en el periodo señalado, en idioma español y portugués, obtenidos a partir de búsqueda en Google Académico y en la red SciELO. Se incluyeron documentos normativos nacionales e internacionales vinculados al área temática y cumplir el requisito de contener las siguientes palabras clave: autoevaluación, acreditación universitaria, evaluación institucional, tendencias y retos de la calidad institucional.

Criterios de exclusión : Se excluyeron a los artículos que en el análisis básico preliminar no generaron elementos pertinentes al objetivo definido por los autores.

El resultado de la revisión sistemática realizada a partir de la revisión de los 38 documentos seleccionados permitió identificar contenidos fundamentales en el ámbito de la autoevaluación con fines de acreditación en las IES en América Latina.

A partir del análisis de los contenidos fundamentales emergentes, se identificaron un grupo de características principales que permitieron definir tendencias en cuanto a los retos de la calidad en las IES y las características esenciales de la autoevaluación institucional con fines de acreditación.

1. Los retos de la calidad en las Instituciones de Educación Superior de América Latina ante las exigencias del siglo XXI.

El mundo actual se debate día a día en un escenario caracterizado por la inestabilidad de los cambios, debido principalmente a una crisis generalizada, que denota desórdenes políticos, altos índices de pobreza causada, entre otros factores, por una distribución inadecuada de las riquezas; la elevada tasa de desempleo y subempleo; el aumento de la delincuencia; el terrorismo; el deterioro palpable del medio ambiente y de los sectores de la educación y de la salud de la población. A estos fenómenos se añade la existencia de una sociedad, donde predomina la pérdida de valores en los individuos, injusticias, diferencias y contradicciones sociales. Todo ello, justifica la protección y reconstrucción del planeta por el camino de la sostenibilidad, mediante transformaciones urgentes en las dimensiones económica, social y ambiental de los países.

Esta realidad planetaria imperante ha suscitado la preocupación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 1 a través de espacios creados en distintos eventos como foros, seminarios y conferencias realizados en los últimos años, ha confluido en el desarrollo de un plan de acción, aprobado en la Cumbre para el Desarrollo Sostenible, en septiembre de 2015 y donde se proyecta un trabajo ambicioso y solidario entre los Estados miembros, que pretende mejorar las condiciones de vida de las personas, con especial énfasis, en el logro de la paz, la conservación del planeta y, sobre todo, erradicar la pobreza e ir construyendo una sociedad más justa, democrática, pacífica e inclusiva, que facilite su desarrollo integral y sostenible. Uno de los principales cimientos para lograr estos fines es la educación, y más particularmente, la de nivel superior, ya que permite a las personas, a través de su formación integral, ser protagonistas de los cambios sociales que en esta nueva era se imponen.

Al respecto, en dicha Cumbre, los países miembros de la ONU, aprobaron la Agenda 2030 que incluye 17 Objetivos, y específicamente, el Número 4 plantea: "Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos" . 1

América Latina es hoy la región más desigual del planeta en cuanto a la distribución de las riquezas, con la evidente inestabilidad de algunos gobiernos, el escaso ritmo de crecimiento económico, combinado, además, con una reducida capacidad para generar empleos, factores que inciden en el incremento de los niveles de pobreza siendo muy pocos los países que hayan logrado reducirla sustancialmente.

Frente a este crítico panorama que atenta contra el desarrollo de la sociedad latinoamericana, la educación superior tiene un gran espacio para su transformación al enfrentar los mencionados problemas, a partir de una cercana y activa vinculación con su contexto, del cumplimiento de su misión y estrechamente ligada a la generación de conocimientos, a la investigación, la extensión, la formación en valores, con la garantía de una calidad y pertinencia socialmente responsable en su desempeño con generación de impactos favorables que beneficios a la sociedad.

Para que la educación superior responda efectivamente a estos desafíos, es necesario tomar en cuenta y caracterizar las principales tendencias, exigencias sociales y retos para alcanzar su calidad, los cuales han sido abordados por diversos autores con experticia en el tema, de acuerdo a los resultados obtenidos en la búsqueda sistemática empleada.

En cuanto a las principales tendencias se identificaron: 2-19

(a) la incertidumbre del entorno que impone la transformación de las IES para garantizar el cumplimiento de sus misiones;

(b) el incremento del control y la regulación del Estado sobre el rol de las IES en la sociedad;

(c) la masificación, el crecimiento significativo de IES y diversificación de la oferta académica;

(d) la internacionalización de los procesos de aprendizaje, el surgimiento de nuevas redes y asociaciones académicas, la movilidad de estudiantes y docentes y los procesos de transferencia y gestión del conocimiento;

(e) el auge de las tecnologías de la información y la virtualización de la enseñanza; y

(f) la contracción severa de los recursos financieros provistos por los gobiernos, con una sensible afectación a las IES.

Con respecto a las exigencias sociales que impactan a la educación superior en la actualidad se destacan: 2-19

(a) una universidad que contribuya eficazmente a la formación integral de sus estudiantes, promoviendo competencias de desempeño profesional que privilegien, junto a la dimensión técnico profesional, los valores éticos que orientan su acción humana responsable;

(b) un modelo académico que se caracterice por la indagación de los requerimientos de sus contextos, generador de soluciones pertinentes a los problemas de la práctica social;

(c) un predominio de la dimensión ética, lo que implica no supeditar los valores de la cultura de paz, democracia, desarrollo sostenible, equidad, solidaridad y justicia a fines bélicos o de mercado que atenten contra la condición humana,

(d) una elevada calidad en la gestión de todos sus procesos, resultados e impactos, con énfasis en la formación y superación de los docentes como garantía de la profesionalización académica de los mismos.

El análisis realizado por los autores de las tendencias emergentes y las exigencias sociales que impactan a la educación superior permitió identificar los principales retos que las IES deben asumir, entre los que se destacan dos de gran significación y actualidad:

(a) el incremento de la calidad en la universidad y la necesidad de su evaluación,

(b) el perfeccionamiento de los procesos de gestión en el marco de la aún insuficiente cultura de la calidad.

 

Sin lugar a duda, la calidad es una característica indispensable de todas las funciones sustantivas de la educación superior, como son: la docencia de pregrado y posgrado, la investigación y la extensión, y también, de los procesos de gestión como garantía de obtención de sus resultados e impactos.

La Real Academia de la Lengua Española define a la calidad como: "la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa que permiten apreciarla como mejor, igual o peor que otras de su misma especie" . 20 Es decir, tiene una concepción comparativa.

Particularmente, refiriéndose a la calidad en el campo de la educación, Dias Sobrinho (1995), citado por Fernández Lamarra, plantea que "es una construcción social, que varía según los intereses de los grupos de dentro y de fuera de la institución educativa que refleja las características de la sociedad que se desea para hoy y que se proyecta para el futuro. No es un concepto unívoco y fijo, sino que debe ser construido a través de consensos y negociaciones entre los actores" . 21

Por su parte, Escudero resume su concepción de calidad educativa cuando plantea que el evaluador califica a un centro de calidad cuando: 22

· Hace lo correcto: Entronque con la funcionabilidad, pertinencia y eficacia

· Lo hace correctamente: Entronque con la eficiencia

· Pero cree que siempre lo puede hacer mejor y lo intenta: entronque con la mejora continua".

Los autores de este trabajo consideran que, las precisiones sobre el concepto de calidad, ajustado a las IES resultan difíciles, por su gran dimensión y aplicabilidad que incluye: el cumplimiento de su misión y objetivos institucionales, su adaptación al contexto y la respuesta social a sus demandas, la eficacia y la eficiencia en la ejecución y resultados de todos sus procesos, entre otros. De esta forma, se puede evaluar la calidad de los insumos, (talento humano, infraestructura, etc.), de los procesos (académicos, financieros, administrativos, etc.) y de las salidas (estudiantes, graduados), entre otros.

Como antecedentes, Delors 23 señala que desde el inicio del siglo pasado se produjeron investigaciones sobre los temas vinculados a la calidad, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos de América, Japón y Europa. A mediados del siglo XX, se difunden los modelos de calidad propuestos por estos países: ISO 9001, el premio Deming, el modelo Baldrige y el The European Foundation for Quality Management (EFQM). Estos modelos fueron aplicados, inicialmente, para la mejora de la calidad de empresas de bienes y servicios. A partir de la década de los 90 del pasado siglo, empiezan a ser adaptados a las instituciones educativas. Posteriormente, el concepto de calidad en la educación se asocia a la valoración de las competencias que debe desarrollar el futuro egresado, fundamentadas en el aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser; como ejes fundamentales de la formación integral del ser humano.

En la región de América Latina, es a partir de los años 70, cuando se introduce el tema de la calidad en la educación superior. La Red Iberoamericana para la Acreditación de la Calidad de la Educación Superior (RIACES) define en su glosario, el término de calidad de la educación superior, de la siguiente manera: 24

Grado en el que un conjunto de rasgos diferenciadores inherentes a la educación superior cumple con una necesidad o expectativa establecida. En una definición laxa se refiere al funcionamiento ejemplar de una Institución de educación superior. Propiedad de una institución o programa que cumple los estándares previamente establecidos por una agencia u organismo de acreditación

Sobre el mismo tema, Dopico señala: 25

El tema de la calidad universitaria se delimita en dos grandes perspectivas: la intrínseca (absoluta) y la extrínseca (relativa). La primera, hace referencia al acatamiento o respeto de las exigencias epistemológicas de una ciencia, de una disciplina. La segunda, se refiere a la pertinencia: la correlación con las necesidades del entorno y se relaciona con los servicios proporcionados a la sociedad, es decir, apunta al concepto "responsabilidad externa" que no es más que el requerimiento de demostrar a uno o más públicos externos que se ha actuado responsablemente.

Por su parte, Vlasceanu (2007) citado por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES), 26 reafirma que la calidad de la educación superior "es un concepto multidimensional, multinivel y dinámico que se relaciona con los ajustes del contexto de un modelo educativo, con la misión y los objetivos institucionales, así como con las normas específicas dentro de un sistema, institución, programa o disciplina" .

Al respecto, en la Declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES - 2008) se señala que: 27

El objetivo es configurar un escenario que permita articular, de forma creativa y sustentable, políticas que refuercen el compromiso social de la educación superior, su calidad y pertinencia. Esas políticas deben apuntar al horizonte de una educación superior para todos y todas, teniendo como meta el logro de una mayor cobertura social con calidad, equidad y compromiso con nuestros pueblos.

En correspondencia con lo expresado anteriormente, es evidente que para que las IES cumplan con pertinencia y responsabilidad lo que la sociedad les demanda para su transformación, se hace necesario que la calidad esté presente en todos sus procesos y acciones, en cualquiera de los niveles de complejidad que estos se encuentren y vayan siempre en busca de su mejora continua.

Por otra parte, Dias Sobrinho refiriéndose a la educación superior, plantea: 4

"Se puede considerar que están en pugna, según varios autores, dos tipos de calidad en la educación. Unos, la conciben de acuerdo a criterios pretendidamente objetivos y rigurosos en el orden científico dándole prioridad a las dimensiones cuantitativas y medibles, identificadas con términos económicos; índice de desarrollo, rentabilidad, cálculos de costo beneficio, tasas de crecimiento cuantitativo con relación a la matrícula, indicadores de la producción científica, capacidad de captación de recursos, empleabilidad etc., y otros, que sin desconocer la importancia de los aspectos antes mencionados, consideran también las realidades políticas y sociales de las instituciones y los sistemas educativos, así como los criterios que incluyen las actitudes éticas y los valores cívicos que permiten insertar a la educación superior en las estrategias nacionales y regionales de consolidación de la democracia y desarrollo sostenible de la ciudadanía y de la economía, respetando las identidades culturales y los ideales de solidaridad y cohesión de los pueblos".

Galarza expresa que: 28

"La calidad de la educación superior está vinculada, fundamentalmente, con la eficiencia y la eficacia de los resultados y no solo debe considerar las funciones académicas, sino también a los estudiantes, el personal, la infraestructura física, el equipamiento, los recursos materiales, económicos, financieros, la gestión universitaria y todos los procesos que la integran, entre otros aspectos. Significa además progreso, transformación y un adecuado nivel de satisfacción de las demandas individuales, colectivas, institucionales y en general de la sociedad".

Los autores coinciden en que la calidad en la educación superior abarca una heterogeneidad de visiones; es compleja porque comprende elementos diversos de las IES (funciones, procesos, resultados, impactos, etc.) y relativa porque se adapta a entornos particulares de cada institución, región o país. Además, es plural e históricamente determinada, ya que toma determinados puntos de referencia y se rige en el cumplimiento de distintos estándares previamente establecidos. En este sentido, la calidad de una IES debe implicar un efectivo y eficaz desenvolvimiento en las funciones y procesos que desarrolla, en un ambiente que brinde adecuadas condiciones académicas, físicas y tecnológicas, que facilite la generación de nuevos conocimientos y engendre valores armónicos con el desarrollo de la sociedad.

Todo lo mencionado anteriormente justifica la preocupación y participación de los gobiernos de los países latinoamericanos y de las sociedades académicas que pretenden establecer políticas y lineamientos para asegurar y promover la calidad de las IES. De forma continua, se están generando experiencias en este campo, que se comparten entre las naciones y que sirven de referencia para la implantación de nuevas normativas y, sobre todo, que van en busca de una cultura en torno a la calidad a nivel de toda la región, que permita a través de su evaluación obtener a las IES beneficios y mayor credibilidad, formular estrategias de formación a nivel de todos los estamentos universitarios y de comunicación efectivas que permitan socializar los diferentes aspectos vinculados con el proceso, así como también, generar diálogos y debates que fortalecen cada proceso de autoevaluación.

La gestión de la calidad se presenta como el reto integral más estratégico a enfrentar por las IES, a decir de Vilca: 29

"La gestión de la calidad comprende un conjunto de estrategias (políticas, acciones, y procedimientos) que apuntan al control, la garantía y la promoción de la calidad de la institución en todos sus niveles para asegurar una mejora progresiva con miras a la excelencia, la cual depende de su capacidad de crecer en la mejora continua de cada uno de los procesos que rigen su actividad diaria".

En tanto, Tapia considera que "la gestión de la calidad se entiende a partir del análisis relacional entre los distintos factores que componen una institución universitaria, considerando su consistencia externa e interna". 30

Por su parte, Del Carmen Villarreal señala que: 31

"La gestión de la calidad en las IES, ha sido concebida como una herramienta para documentar los procesos administrativos y académicos basados en el cumplimiento de sus pilares fundamentales, como la docencia, la investigación y la extensión, asociados a la mejora continua. Para ello, la universidad debe contar con una política de calidad, basada en el enfoque del sistema de gestión de calidad, fundamentada en sus procesos, de acuerdo a la estructura funcional y alineada a los principios y valores institucionales".

A partir de las consideraciones anteriores, se refuerza la idea en torno a que la gestión de la calidad debe estar integrada al sistema de gestión institucional de las IES, revelando el sentido de integración de las funciones y procesos universitarios, que tienen sus complejidades y características propias. Se trata entonces de tejer un traje a la medida de sus necesidades, que tribute al mejoramiento continuo de la calidad institucional. En estos antecedentes se sustenta el marcado interés de muchas IES que han apostado por diseñar y poner en práctica, bajo diversas concepciones, un entramado de acciones que tributan a la gestión de la calidad.

Estos propósitos no escapan a la necesidad de realizar procesos sistemáticos de autoexamen/autoestudio reflexivo para valorar el grado de avance con respecto a las metas planificadas, donde una de las vías para lograrlo es precisamente el desarrollo de la autoevaluación.

2. La autoevaluación institucional con fines de acreditación en las Instituciones de Educación Superior de América Latina. Características esenciales.

Tunnermann, 32 uno de los especialistas de mayor prestigio en el ámbito de la educación superior latinoamericana, ha manifestado que la Universidad del siglo XXI debe caracterizarse por ser "una universidad que acepte la evaluación de sus procesos (…) consciente de que su responsabilidad social está sujeta a la evaluación por la sociedad de la eficiencia y eficacia de su desempeño, es decir, a la rendición social de cuentas" .

En particular, los temas relacionados con la evaluación de la calidad de los diferentes procesos académicos, se han difundido vertiginosamente en las dos últimas décadas, tanto en Europa como en América Latina. Actualmente, casi todos los países han desarrollado procesos de evaluación, al ser percibida como la actividad especializada para determinar la calidad de la educación superior.

Refiriéndose a la evaluación de la calidad, Dias Sobrinho resalta que: 5

"La condición inexcusable es que los criterios de calidad no sean copias acríticas de modelos externos, por más prestigiosos que fueren, sino verdaderos mapas construidos con sentido endógeno por la colaboración creativa y participativa de nuestras comunidades académicas y profesionales, que expongan lo que nuestras realidades, posibilidades y problemas, tienen de distinto, de parecido y de común, y que nunca pierdan de vista el conocimiento avanzado como meta irrenunciable".

Se reconoce además que, la evaluación de la calidad no es un fin en sí misma, sino que sus resultados deben tener una utilización real y ser un medio fundamental para hacer más expedita, eficiente y eficaz la toma de decisiones y los niveles de equidad exigidos socialmente. Debe basarse en el uso, tanto de indicadores cuantitativos como cualitativos. Tiene diferentes propósitos y, por tanto, naturaleza distinta: análisis histórico, formativa, sumativa, diagnóstica, prospectiva y la metaevaluación. Este proceso en las IES debe concebirse como un proceso dinámico, continuo, sistemático, integral, participativo, de análisis estructurado y reflexivo, con diferentes propósitos y que, mediante la obtención y análisis crítico de la información, permite emitir juicios de valor sobre aciertos y problemas fundamentales, a partir de los cuales se toman decisiones para elevar permanentemente los niveles de calidad y pertinencia de los resultados. Permite medir, verificar, apreciar o caracterizar situaciones en el objeto que se evalúa, con un enfoque hacia la mejora; verificar los logros, identificar obstáculos y promover acciones correctivas.

A propósito de lo anterior, los autores consideran importante enfatizar en la necesidad de desarrollar estrategias que permitan enfrentar con éxito la evaluación de la calidad institucional, garantizando la participación efectiva de los actores involucrados (internos y externos), bajo un liderazgo transformador que privilegie una conducción ética y transparente de dicho proceso y sus resultados.

Bajo esas perspectivas, se evidencia que la calidad está muy vinculada con el mejoramiento institucional y se requiere para ello de procesos evaluativos pertinentes, tanto a nivel global como de procesos específicos. Asimismo, los grandes avances en la esfera del conocimiento, los nuevos modelos de desarrollo y el extraordinario crecimiento y cambio producidos en las IES, requieren de mecanismos de aseguramiento y promoción de la calidad tanto de las instituciones académicas como de los programas y carreras que ofertan, con el fin de garantizar la fe pública en cuanto a que su calidad cumple con los estándares mínimos establecidos por las agencias nacionales de acreditación, en las que el Estado ha delegado la potestad de evaluación y acreditación.

Según Fernández Lamarra, 15 las dos estrategias más claramente definidas que se están utilizando para el aseguramiento de la calidad son la evaluación institucional y la acreditación. Ambas estrategias forman parte de los sistemas de aseguramiento de la calidad en la educación superior en muchos países y tienen puntos comunes, pero también diferencias.

La acreditación es el resultado de un proceso mediante el cual una entidad gubernamental, para estatal o privada evalúa la calidad de una IES en su totalidad, o de un programa, con el objetivo de reconocer que cumple determinados criterios predeterminados y concederle un sello que garantiza su calidad por un tiempo determinado.

En torno a este aspecto, Días Sobrinho, señala que: 3

"La acreditación a nivel general consta de tres etapas o procesos bien definidos: la autoevaluación, la evaluación externa por pares académicos y la evaluación final que en algunos países de América Latina es realizada por los organismos de control superior del Estado y en otros, por agencias privadas; este último paso consta de la elaboración de un informe que puede darle la oportunidad a la IES de acreditar, o en caso contrario, de mejorar a partir de las recomendaciones que constan en el documento".

Para Villavicencio, 33 la acreditación institucional constituye " una de las formas más adecuadas para asegurar el compromiso de la pro­pia institución con la identificación de los ajustes necesarios y por tanto, con la promoción y avances constantes hacia una mejor calidad" .

Se entiende entonces que la acreditación institucional es una validación, cuya vigencia depende de las normativas que aprueba un Organismo técnico autorizado o una agencia acreditadora en cada país, con el objetivo de certificar la calidad. Responde al "control estatal" de la calidad mínima requerida para alcanzar una categorización y certificación, la cual se sustenta en el cumplimiento de normas comunes para las IES evaluadas. Generalmente se desarrolla a través de tres procesos integrados, pero que tienen características diferentes: la autoevaluación institucional, la evaluación externa y la certificación.

Específicamente, la autoevaluación institucional con fines de acreditación en los países de América Latina y el Caribe se encuentra en distintos niveles de desarrollo, pero en los últimos años se está trabajando con miras a su socialización, cooperación e integración. El análisis de las características esenciales que la tipifican la han abordado diversos autores y normativas desde varios aspectos. 3-5, 15, 24, 26, 32-35

En correspondencia con lo anterior, este tipo de autoevaluación no debe ser tomada como una herramienta independiente, sino como la base integradora de todos los procesos que propenden a mejorar la calidad de las IES, asegurarla y buscar su excelencia; debe significar para estas instituciones no solamente un componente del proceso de acreditación, sino más allá, un instrumento de gestión. Este proceso, según la Middle State Comission of Higher Education (MSCHE), 35 citado por el CEAACES, 26 busca dar respuesta a dos preguntas fundamentales:

1. ¿Cómo la institución, está alcanzando sus objetivos y logrando su visión?

2. ¿Cómo podemos ser más efectivos en alcanzar nuestras metas?

Acerca de este tema, Londoño expresa que: 36

"La autoevaluación consiste en confrontar el decir (nuestros enunciados, lo que profesamos), con el hacer (nuestros procesos o quehaceres) y con los logros o resultados, que han generado discusiones transparentes y abiertas sobre los contenidos de la misión y la visión y sobre el desarrollo de todos y cada uno de los procesos llevados a cabo para hacerlos visibles ante propios y extraños".

Según Vlăsceanu, el proceso de autoevaluación comprende: 37

La recolección sistemática de datos, el cuestionamiento de los estudiantes y graduados y la realización de entrevistas a profesores y estudiantes, entre otros aspectos, lo que resulta en un informe de autoevaluación. Es básicamente un reflejo institucional colectivo y una oportunidad para la mejora de la calidad. El informe resultante sirve además, como un proveedor de información para el equipo de revisión a cargo de la evaluación externa.

Se puede considerar que los propósitos principales de la autoevaluación relacionados con la acreditación son: facilitar la planificación institucional, asignar recursos, optimizar la participación de las personas, apoyar la toma de decisiones, respaldar la fe pública y mejorar la imagen de la IES.

Además, se requiere que los informantes claves del proceso (directivos, docentes, personal administrativo, de servicios y estudiantes) a partir de sus diferentes perspectivas y prioridades:

- caractericen los logros e insuficiencias que podrían detectarse;

- identifiquen los cambios institucionales que se buscan;

- tengan la capacidad de sugerir alguna estrategia para la mejorar el proceso de autoevaluación, una vez culminado.

Sus resultados aportan además un conjunto de beneficios, tales como:

- generan una visión integral del funcionamiento de la institución, lo cual sirve para el diagnóstico y proyección de acciones orientadas al mejoramiento continuo de la calidad de los procesos universitarios desde una perspectiva más integrada;

- contribuyen a elevar el compromiso de los miembros de la comunidad universitaria para hacer más efectivo su sentido de pertenencia;

- mejoran la comunicación institucional en función de los requerimientos del proceso;

- aportan información útil y oportuna para fundamentar la toma de decisiones, y visualizan la necesidad de incorporar la autoevaluación a la gestión institucional y al sistema de gestión de la calidad.

Algunas de las condiciones necesarias para que el proceso de autoevaluación tenga éxito son las siguientes:

- que las autoridades crean en el proceso de autoevaluación y se comprometan con él, le den la importancia que requiere y lo lideren adecuadamente; es necesario además poner de relieve, ante la comunidad universitaria, los beneficios individuales, colectivos e institucionales que se derivan del proceso, para que la misma comprenda que el éxito de su desarrollo exige también del esfuerzo conjunto y organizado de todos en el ámbito de la acción que les corresponde; ello requiere, entre otras, de acciones institucionales de sensibilización;

- que se divulgen en la comunidad universitaria los aspectos principales relacionados con el proceso antes de su ejecución (propósitos, objetivos, beneficios, metodología, normativas, cronograma, otros);

- que el personal más implicado sea adecuadamente capacitado;

- que se destinen suficientes espacios institucionales para promover el análisis crítico y las propuestas de los actores que participan en el proceso;

- que los directivos demuestren un adecuado nivel de autocrítica y crítica en el análisis de los resultados;

- que el grupo técnico y/o los comités que lideran el proceso cumplan satisfactoriamente con sus responsabilidades y dispongan de la información y evidencias necesarias para responder a las exigencias del proceso (identificación de fortalezas y debilidades, determinar necesidades de cambios, elaboración del plan de mejora, entre otras);

- que existan las condiciones adecuadas (materiales, locales, tecnológicas, otras) para desarrollar las actividades previstas;

- que el informe final de autoevaluación y el plan de mejora sean divulgados ampliamente entre la comunidad universitaria con transparencia mediante adecuadas estrategias de socialización para que la comunidad universitaria esté debidamente informada de sus resultados;

- que se promuevan estrategias para elevar la cultura de autoevaluación y de la calidad en los directivos y el resto del personal, y

- que una vez que se culmine el proceso de autoevaluación, la IES se oriente realmente hacia la mejora continua de la calidad.

En correspondencia con lo expresado anteriormente, Vigo y otros autores, 38 señalan que es necesario involucrar con responsabilidad a toda la comunidad universitaria en el desarrollo de la autoevaluación, creando una verdadera cultura de calidad en nuestras IES que permita no solo estar listos para una evaluación externa, sino para cumplir con calidad el encargo social. Para fomentar una cultura de autoevaluación se requiere: la gestión del proceso en su planificación, ejecución y control, disponer de información y comunicación antes, durante y una vez culminadas las fases del proceso además son imperativas la capacitación y motivación permanente de los involucrados.

CONSIDERACIONES FINALES

La impronta de la calidad universitaria y los retos que de ella se derivan, presupone también un reordenamiento de los modelos de gestión imperantes, que deben abandonar los estilos tradicionalistas anquilosantes, por otros más centrados en el entorno cambiante y dinámico que nos conduce y obliga a pensar cada día más en las perspectivas y posibilidades del futuro. Es por ello que, en medio de la selva enriquecida y ya casi desbordada de enfoques de gestión disponibles, apostar por la gestión de la calidad, constituye una recomendación impostergable para el bienestar y sostenimiento de la salud de las instituciones universitarias.

Los autores refuerzan la idea de que la gestión de la calidad debe estar presente en todas las funciones y procesos universitarios, tomando en cuenta sus complejidades y características propias. Se trata entonces de tejer un traje a la medida de sus necesidades, que tribute al mejoramiento continuo de la calidad institucional. En estos antecedentes se sustenta el marcado interés de muchas IES que han apostado por diseñar y poner en práctica, bajo diversas concepciones, un entramado de acciones que tributan a la gestión de la calidad. Los procesos de autoevaluación institucional con fines de acreditación se constituyen en un área de resultado clave para lograr este propósito.

Antes de asumir semejante compromiso y vincular a la comunidad universitaria, las IES deberán proyectar también, a partir de sus posibilidades financieras y operativas, el alcance y dimensión del proceso de autoevaluación institucional que se asume, lo cual demanda mucho esfuerzo y tiempo. En este caso, si no hay viabilidad de emprender las acciones de mejoramiento continuo por dificultades econó­micas o de otra índole, es probablemente más sano restringir el ámbito de la evaluación a ciertos criterios para poder desarrollar a cabalidad las mismas.

Declaración de conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses. En el presente trabajo la participación de los autores fue total durante todas las etapas de la investigación.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 15 de noviembre de 2017.
Aprobado: 29 de noviembre de 2017.

 

 

Ximena Guillén Vivas . Universidad San Gregorio de Portoviejo. Ecuador. Correo electrónico: ximesaguillen@sangregorio.edu.ec